Una tarde para consentirme ❤

¡Hola amigos! ❤

Ayer era uno de esos días en los que quería hacer de todo pero mi cuerpo no me dejaba. Desperté algo enferma, pero como mamá de un pequeño de 7 años no me puedo dar el lujo de decir: «Hoy no haré absolutamente nada».

El día comenzó muy temprano, debía llevar a León a su colegio. Hice mi respectiva caminata de ida y vuelta, y al llegar me senté un rato en la computadora con ánimos de ponerme a trabajar, pero desistí de la idea al ver que el dolor de mi cuerpo no me permitía estar mucho rato sentada.

Así pasé la mañana y al llegar de buscar a mi hijo del cole, hice almuerzo y me acosté a descansar, peleando internamente conmigo porque no estaba trabajando y sentía que solo perdía el tiempo. Ese afán que vivimos por querer «producir» nos mantiene agotados física y mentalmente.

Al fin desistí de la idea y quedé acostada. Fue entonces cuando le pedí a mi esposo y a mi pequeño que me consintieran un poco y prepararan un rico fororo. Como no había en casa, les expliqué los pasos a seguir para prepararlo con harina de maíz precocida, un invento que les enseñé a preparar hace ya varios meses en mi blog.

Sin dudarlo se fueron a la cocina y con ayuda de mi esposo, quién terminó preparándolo fue León.

Es maravilloso saber que cuento con su ayuda cada vez que lo necesito. Es un niño muy atento, que siempre busca aprender a hacer las cosas por si mismo.

Ha demostrado que le gusta la cocina, poco a poco le hemos ido enseñando para que en un futuro cercano pueda manipular todo a la perfección y quizás nos sorprenda un día con una gran receta.

Así quedó el fororo que ha preparado mi hijo. La foto fue tomada justo antes de comenzar a disfrutarlo. Quedo muy rico, alegró mi tarde y me ayudó a olvidarme un poco de mi malestar. ❤

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