ARTE: Exposición de un artista anónimo

¡Hola amigos! ♥

En estos días he estado recordando un poco cuando viajaba a Maracaibo y visitaba los museos con mi papá. El proceso de divorcio de mis padres fue algo duro, y durante ese tiempo vivió en casa de mi abuela. Para ese entonces él descubrió un mercado que hacían todos los domingos en el que vendían toda clase de cosas usadas, desde ropa hasta cualquier aparato electrónico, juguetes y todo aquello que puedas encontrar en una venta de garaje.

Vaya que disfrutaba esa experiencia porque con 100 bs (el viejo billetico marrón) te traías un montón de cosas. La parada del carrito que nos llevaba a ese sitio quedaba cerca del museo Lía Bermúdez, y de regreso siempre entrabamos a apreciar las exposiciones de arte y refrescarnos un poco luego de tanto sol.

En ocasiones nos topábamos con cuadros coloridos, esculturas elaboradas, o como en este caso, obras llenas de sentimientos y sensaciones.

Nos topamos con estas piezas que se encontraban en un pequeño pasillo. Estuve tratando de interpretar un poco lo que pasaba por la mente de aquel artista anónimo, amante de los canutillos y lentejuelas. Y digo anónimo porque en ningún lado pude observar un nombre que lo identificara, como era de costumbre ver junto a las obras.

Esta era la obra principal, hecha a base de mucho trabajo porque aunque parezca algo tosco y simplemente tirado al azar, quien trabaja con manualidades entiende que lleva mucho trabajo el coserle todas esas lentejuelas, hacer las letras, unir cada pieza perfectamente para que no cayeran pues estaba suspendido en el aire y no se verían nada bien esos penes tirados en el piso…

¿Realmente estamos hablando de arte al ver algo así? Yo personalmente pienso que si porque una obra no tiene que ser estéticamente perfecta, ni seguir un parámetro específico para su elaboración. Lo que realmente importa es que el artista haya dejado una parte de sí mismo en ella y por lo que pude observar, estas obras tienen mucho sentimiento.

La secuencia de su exposición no me queda muy clara, pero en estos muñecos, que eran una especie de vudú, se podía percibir cierto resentimiento, sobre todo por esos alfileres clavados en zonas importantes. Puede que se tratase de una especie de venganza para aquellos personajes de su pasado, quien sabe.

Quedará en incógnita el creador o la creadora de las piezas, pero tiene mi respeto por la paciencia y dedicación que tuvo al crearlas, y por ese «no me importa lo que piensen los demás, yo me expreso como quiero».

 

 

 

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