Mis inicios en el mundo de la artesanía

¡Hola amigos! ♥

 

 Fuente

Desde muy pequeña me ha gustado todo lo que tenga que ver con bisutería y artesanías. Cuando estaba en 2do grado del colegio, con unos 8 años ya me encontraba en el colegio vendiendo pulseritas que hacía con mostacillas y chaquirones. Eran sencillas, hechas con nylon elástico y mucho colores, y se vendían como pan caliente en mi salón.

Todo era maravilloso, hasta que un día se enteraron las maestras de lo que hacía y me prohibieron continuar con mi venta. Luego conocí la bisutería, había comenzado el Boom! de los zarcillos de anzuelo, eran fantasía con muchas cuentas de colores y una gran variedad de diseños. Por supuesto que no me quedé atras y comencé a fabricar mis propias piezas, esta vez fui un poco más alla con mis ventas.

Casi todos los domingos nos reunimos en familia en la casa de mis abuelos maternos. Hablaba con una prima de las prendas que fabricaba y resulta que ella también estaba haciendo lo mismo, por lo que decidimos asociarnos. Ahora no solo vendía en el colegio a escondidas, sino que aprovechaba estas reuniones para dar vueltas con mis primos en las calles de la urbanización ofreciendo nuestros productos.

Ibamos tocando de casa en casa y cuando nos abrían la puerta deciamos: «Hola, ¿quiere comprar pulseritas?». Vaya que era emocionante cuando nos decían para ver que teníamos y lograbamos concretar alguna venta. Las ganancias eran gastadas justamente con un montón de chucherias. Todo era perfecto.

Con el paso de los años mi pasión por hacer mis propios collares, pulseras continuó, aunque deje las ventas a un lado, eran únicamente para mi uso. Años después conocí a mi esposo y tuvimos a nuestro pequeño Leon, y en busca de una fuente de ingresos se me ocurrió que era buena idea retomar el negocio de las artesanías, yo aun conservaba algunos hilos y chaquirones. También compramos algunos materiales y comenzamos juntos a fabricar.

Debo decir que él no tenía idea de lo que hacía, y malgastaba realmente el material. Pero luego de muchos intentos comenzó a «agarrarle el hilo al asunto». Desde entonces nos hemos dedicado a trabajar con nuestras artesanías, en ocasiones nos ponemos a fabricar, tomamos vacaciones y todo muy relajado.

Quienes saben que lo trabajamos nos encargan piezas. Un negocio que no es una entrada fija como tal, más bien es algo de temporada, que hacemos a veces sin esperar venderlo. Algo que nos gusta y que ha formado parte de mi vida casi desde el principio.

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