Meditaciones depurativas de cuerpo, mente y alma.

¡Hola amigos! ♥

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Feliz y bendecido inicio de semana a todos ustedes queridos lectores. ♥ Hoy comienza mi día muy temprano o más bien el domingo no ha culminado por completo gracias a ese problemita que ya no deseo ni mencionar la verdad, estoy tratando de acostumbrarme o hacerme más bien la idea de que falta poco para que termine.

Me pareció buena idea darle una pequeña vuelta a las meditaciones lunares, y tratar de sacarle un poco más de color a mis pensamientos, tanto pesar no hace bien a nadie.

Me gustaría quemar un poco ciertas cosas que vienen rondando mi mente a lo largo de esta semana pasada, es mejor sacar, liberar esas energías negativas del cuerpo y depurar nuestra mente como siempre les vengo comentando. Tratando de sacar lo positivo de todo lo que nos ocurre, así sean cosas malas nos dejan una enseñanza, nos enseña a valorar cosas que a veces pasamos por alto.

Esta semana andabamos algo mal en casa, no teníamos casi para la comida y en espera de un milagro (que efectivamente iba a ocurrir), nos enfocamos en rendir lo más posible lo que nos quedaba. Estas situaciones siempre nos hacen valorar aún más los momentos de abundancia.

Lo que detesto de estos momentos es cuando no tenemos mucho que ofrecerle a nuestro hijo, nosotros podemos aguantar lo que sea pero con el no es algo negociable, sobre todo cuando de golosinas se trata ya que es una exigencia natural de cada niño.

Cuando logramos obtener algo de dinero para solventar algunos días, el me acompañaba a hacer las compras en la tienda cercana, me pèdía un pequeño chicle, tan solo eso y yo no podía comprarselo. Es algo que me partía totalmente el corazón pero a la espera de ese milagro, le explicaba y él lograba entenderme entre su inocencia.

Finalmente llego esa ayuda que tanto necesitabamos, y de igual manera me acompañó a hacer las compras. Al estar en la tienda me dice: «Mami, por fa comprame uno de esos pepitos». La verdad no era justo el precio de dicho pepito con lo que ofrecían, por lo que no me pareció buena idea.

Fue justo cuando vinieron a mi mente todos esos días que estuvo esperando ese pequeño detalle, por lo que decidí recompensarlo de una mejor manera, así esto representara comprar menos comida. Lo engañé en el momento y le dije que compraría una pequeña galleta, que eligiera el sabor que quería. Muy contento por lo que le ofrecía, así esto no fuese lo que quería en un principio lo escogió y a la espera de su galleta se distrajo un poco.

En ese momento le pedí a la chica que me atendía un paquete de chucherias que comenzaron a vender hace pocos meses por acá. Este trae: Dos chupetas, un pepito, una galleta, un caramelo y unas palomitas azucaradas. Imaginen su cara de sorpresa cuando pongo en sus manos semejante paquete de chucherías. Con la misma me dio un beso y me agradeció por comprarselo.

Estos momentos nos llenan de alegría tanto a él, como a nosotros sus padres. Ese nivel de comprensión que tiene nuestro hijo es de otro nivel, porque él siempre ha actuado de manera tan considerada y madura para su edad. Entiende que la situacion ha estado complicada, y sabe aguantarse un poco sus necesidades de azúcar porque sabe las prioridades que hay en casa.

Algo que no me llena del todo de felicidad, porque es un niño y no debería estar pensando en esas cosas, solamente debería estar disfrutando su niñez. No es justo lo que vivimos, lo que me consuela es saber que pronto saldremos de esto…

 

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