REFLEXIÓN: ¿Me voy del país o me quedo?

¡Hola queridos amigos!

Todos saben por los problemas que atraviesa nuestro país y el padecimiento diario que vivimos cada uno de los habitantes de estas tierras. Aunque parezca un tema trillado es necesario alzar nuestras voces y dar a conocer la realidad a través de nuestras redes o como es nuestro caso, mediante post’s de nuestros blog’s.

En esta oportunidad me gustaría plantear una de las incógnitas que a muchos nos está atormentando un poco la existencia:

¿Me voy del país o me quedo?

La respuesta inmediata es «¡SI!, me quiero ir pero YA», pero la realidad no es tan simple. Como dice el dicho «no es solo de soplar y hacer botellas». Se los explicaré basándome en mi propia experiencia.

Mi esposo y yo somos una pareja joven con un niño de casi 7 años. Formamos nuestra familia justo en el tiempo que los problemas en el país comenzaron, la escasez y las colas interminables para poder comprar productos. (Afortunadamente cuando se escasearon los pañales nuestro pequeño ya estaba aprendiendo a ir solo al baño).

Al principio vivimos con nuestras familias, pero al ver que no funcionaba por todo el tema de la privacidad, seguido del dicho » el casado casa quiere», terminamos alquilando una pequeña casa lejos de todo ese embrollo. Todo iba bien por los momentos, aunque los ingresos que teníamos no eran tanto como para hacernos de una casa propia y electrodomésticos, por lo que no contábamos con un respaldo económico en caso de alguna emergencia.

Cuando los problemas se agudizaron nos tocó mudarnos junto a la familia de mi esposo nuevamente. Pensábamos era algo pasajero y que pronto podríamos mudarnos solos nuevamente. La realidad fue otra, ya que al vernos atrapados en ese entorno comenzó la desesperación.

Mi suegra y mis cuñados fueron emigrando poco a poco y quedamos solos en su casa. Sin quererlo, habíamos vuelto a la privacidad que tanto anhelábamos pero aún no logramos la estabilidad que necesitábamos.

En ese momento pensamos la posibilidad de emigrar a cualquier país que nos ofreciera una mejor calidad de vida, pero comenzaron las trabas al caer en cuenta que no teníamos pasaportes. Hicimos las diligencias pero con el nefasto sistema quedamos a la espera eterna de que estos llegaran… El viajar indocumentados no nos ha parecido la mejor idea, aunque muchos han logrado salir en esas condiciones, nosotros no queríamos exponer a nuestro pequeño a posibles problemas que se presentarían en el camino.

Otro pequeño detalle es el dinero para poder emigrar, como les dije no contamos con un respaldo para cualquier emergencia que se presente y vendiendo lo poco que tenemos no llegamos a reunir lo suficiente para un pasaje. Y no es solo el pasaje, es tener para la comida y alquiler para al menos un mes mientras se consigue trabajo. Muchos toman la decisión de irse el jefe de la familia primero y luego enviar el pasaje para que se vayan el resto, pero no es una opción para nosotros porque la idea de separarnos, así sea por poco tiempo, no representa el como llevamos las cosas.

Tú dirás: «pídele a algún familiar que este afuera los pasajes», pero la verdad es que no contamos con tal ayuda pues cada uno tiene sus problemas personales y no cuentan con lo suficiente para enviar tal cantidad.

Pero aún falta nombrar el mayor de los problemas al pensar en la posibilidad de emigrar: La xenofobia. Muchas son las historias que llegan a nuestros oídos de como se nos están maltratando a los venezolanos en el exterior. Nos explotan al ver la necesidad por la que estamos pasando, y existen los malos tratos a raíz del mal comportamiento algunos de los que emigraron primero.

No existen casi oportunidades laborales por la gran demanda y a todo hay que sumarle la competencia insana que hay entre los mismos venezolanos. Esto no son chismes, son anécdotas de nuestros propios familiares. Mis papas y mis hermanos están en Ecuador y los de mi esposo en Argentina, cada uno con historias que contar, en distintos momentos y lugares…

¿Realmente vale la pena emigrar en estos momentos? Es la incógnita que persiste en nuestras mentes, porque no nos gustaria exponer a nuestro hijo al último escenario planteado y aunque logremos solucionar los primeros dos problemas, pasaportes y pasajes, no estamos seguros de dar ese paso por los momentos…

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