105.36 horas | ¿Cuánto más podemos aguantar?

¡Hola queridos amigos!

 

Sé que deben haber leído unas 1400 historias de cómo fueron esos terribles días en los que Venezuela se quedó sin electricidad, y con la mía serán 1401 porque ¡vaya que hace falta el poder desahogar todo este sentimiento!.

Últimamente se nos había ido la luz con frecuencia, porque si no era una guaya que se había reventado por la casa, era un camión en la avenida que se llevó otra. Sumado a esto, los cortes no programados con los que nos sorprendía nuestra querida empresa de electricidad cualquier día de la semana y los constantes bajones de luz quema aparatos.

Se nos fue la luz a las 3:00 pm del jueves pasado, dos horas antes de que hubiera el gran apagón. Pensábamos que era un corte normal, pero pronto nos daríamos cuenta de que este sería un caso distinto.

Ya había pasado un día completo, nos comenzamos a preocupar porque las noticias no eran nada alentadoras y cuando nos decían que íbamos a pasar 72 horas sin luz lo veíamos como algo imposible.

Una de las cosas que me sintió bastante fue el tener que comernos en un almuerzo y una cena, algo que se suponía representaba nuestros almuerzos de una semana. Tratando de disfrutar el momento de abundancia logré conservar un poco la calma aún aguardando con un poco de esperanza que para el siguiente día al fin llegaría la luz.

Ya teníamos dos días y con a penas unas pocas verduras sobreviviríamos el fin de semana, pero para nuestra sorpresa llegó un familiar con algo de carne y pollo. Él prefería regalarlo que verlo perderse en su nevera. Feliz, lo preparé y esto formaría parte de nuestro almuerzo y cena, pero pasada la tarde llegó otra sorpresa, dos kilos de pescado. ¿Y ahora? Un día que comenzó con poco terminó siendo demasiado abundante.

Este fue uno de los puntos en los que me desesperé por primera vez porque sabía que en días normales solventaríamos muchas comidas, pero la impotencia de no tener como conservarlo y el temor de que se fuera a perder me llevo al borde del colapso.

Gracias a mi esposo logré conservar la calma y se nos ocurrió ofrecerle como trueque a una vecina, quien en modo de agradecimiento al otro día nos ofreció varias empanadas que había hecho con ese mojito que le cambiamos.

¿El otro kilo? lo freímos, esa fue una abundante noche de mar y tierra, de verdad lo disfrutamos y mucho más al saber que entre tanta abundancia habíamos ayudado a una familia.

Algo que también me afectó bastante y que demuestra lo miserable que puede llegar a ser el ser humano, fue el conocer como personas que tienen un comercio cercano botaron decenas de kilos de carne, pollo y productos de charcutería, y que en lugar de regalarla o dejarlas a crédito prefirieron verlas podrir en sus neveras.

Aún no me explico como pueden tener su conciencia tan tranquila sabiendo que con eso pudieron ayudar a tantos, tantas personas que por acá están pidiendo y que de seguro llegan a diario a su negocio rogando por un poco de comida. Sus acciones no tienen ninguna justificación.

Ya era domingo y continuábamos sin luz, el agotamiento físico y mental no me dejaba pensar en más nada que no fuera pensar en la comida del día, tratar de limpiar un poco la casa, estar al pendiente de mi hijo y no dejar que se me zumbaran mosquitos en el oído.

Quise ocuparme en otras cosas pero el dolor en el cuerpo por el mal dormir no me motivaba a hacer nada. Afortunadamente mi hijo estuvo tranquilo, él vio todos estos días como un eterno juego de supervivencia, anda pegado con esos videojuegos de zombies y oleadas, y esto fue la versión real – ¡Estamos en una supervivencia! – repetía a cada rato. También jugó junto a varios niños en la calle desde tempranas horas del día y hasta logró bañarse en una piscina. En las noches si se notaba el cansancio físico ya que al dormir estiraba sus brazos y piernitas a cada rato. Una situación innecesaria que tuvo que vivir.

Ya era lunes por la noche y sin esperanzas estábamos preparándonos para dormir como todos los días en unas hamacas en el frente de la casa. No eramos los únicos pues vecinos inclusive estuvieron durmiendo con sus colchones en las aceras, en pijamas, corriendo el riesgo de ser robados, pero ¿qué más podíamos hacer? el calor adentro era insoportable pues vivimos en el estado más caluroso del país y el clima nos favoreció algunos días, pero la temperatura nos afectó casi todo el tiempo que no tuvimos luz y sin una gota de agua fría para al menos refrescarnos un poco.

De repente se escuchó una ola de gritos de alegría y emoción. Había llegado la luz en la urbanización de al lado. Nos emocionamos al ver un rayo de luz después de 5 noches a oscuras, hasta fuegos artificiales habían lanzado en esa urbanización en celebración. Nosotros seguíamos a oscuras pero con más esperanzas de poder dormir tranquilamente esa noche. Una hora después llego y nos alegramos, todos salieron corriendo para dentro de sus casas a encender los aires acondicionados, pero a los 5 minutos se volvió a ir.

Nosotros tratando de no pensar mucho nos acostamos a dormir y si llegaba bueno, no nos emocionaríamos tanto hasta ver que estuviera un buen rato estable. Llegó a las 12:36 am del día martes. Esa noche pudimos dormir en paz nuevamente.

¿Y ahora? existe una incertidumbre al no saber si se trata de algo momentáneo, si volverá a fallar la luz, si volveremos a estar en tinieblas por más días. Si la gota de agua fría que estamos tomando será la ultima que podremos disfrutar en días. En las calles la personas están nerviosas, haciendo compras de todo lo que pueden.

Ayer camine desde la mañana hasta la tarde buscando algo de comida para guardar pues no sabemos que pasará. Los negocios están quedándose vacíos, no se consiguen verduras, y la carne ni hablemos de eso… Comenzaron a aumentar exageradamente los precios de lo que queda en los locales, los camiones que surten no quieren viajar por temor a ser saqueados. ¿Qué será de nosotros? ¿Cuánto más podremos soportar? Eso no lo sé, pero el descontento que existe en la calle es masivo, y la armonía y estabilidad que se empeña demostrar este gobierno no existe.

¿Quien fue el culpable de todo esto? El gobierno dice que fue un rayo láser invisible del espacio, por otro lado puede ser obra de ellos mismos para acabar definitivamente con la oposición que está más decidida que nunca a sacarlo. Puede ser obra de la misma oposición para generar ese impulso que hace falta para que el pueblo termine de despertar, o como pienso yo, falta de mantenimiento por parte del Estado a todo el sistema eléctrico porque no existen profesionales que puedan solventar todo los problemas que tienen.

Lo que si es que nada justifica todas las muertes que todo este apagón trajo consigo, todas esas personas que dentro de tanto caos aún conservaban sus esperanzas en vivir y que murieron junto a esa ilusión.

Y la pregunta persiste, ¿Cuánto más podemos aguantar hasta que haya un verdadero cambio?

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